Blog | El Benemérito de las Américas
346
post-template-default,single,single-post,postid-346,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-17.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.6,vc_responsive

El Benemérito de las Américas

Todo ser humano, creado a la imagen de Dios, está dotado de una facultad semejante a la del Creador: la individualidad, la facultad de pensar y hacer. Los hombres en quienes se desarrolla esta facultad son los que llevan responsabilidades, los que dirigen empresas, los que influyen sobre el carácter. La obra de la verdadera educación consiste en desarrollar esta facultad, en educar a los jóvenes para que sean pensadores, y no meros reflectores de los pensamientos de otros hombres.

EGW, La Educación, p 16.

Piensa en tu rutina diaria… Te levantas, te preparas para enfrentar tu día, agradeces a Dios por la bendición de un nuevo día, te encomiendas a El para hacerle frente a cualquier reto que se te presente, desayunas, te vistes y sales a tus actividades cotidianas… Tal vez te sea fácil imaginarlo porque puede ser que ya lo hagas… Ahora imagina que el gobierno decide sobre a quien puedes encomendar tu día, tus proyectos, tu vida!

Desde la creación, observamos un Dios que dotó al hombre de libre albedrío, de no ser así, pudo haber creado al hombre incapaz de violar su ley; pudo haber detenido la mano de Adán para que no tocara el fruto prohibido, pero en ese caso el hombre hubiera sido, no un ente moral libre, sino un mero autómata. (Patriarcas y Profetas, p 28). Sin embargo, sabemos que Dios nos creó con la facultad de pensar y hacer, de desarrollar nuestro carácter, de tomar decisiones sobre nuestro destino.

Años atrás, entre 1858 y 1872 para ser específicos, gobernó sobre México don Benito Juárez, quien fue llamado “El Benemérito de las Américas”. Dentro de su legado, encontramos la separación entre la Iglesia y el Estado, cambio primordial para fomentar la igualdad y quitar poder a la iglesia católica que había dominado por muchos años la economía, la educación y la vida social de México.

No hay duda que don Benito Juárez abrió un camino a la libertad de este país, y no hay duda tampoco que esto fue conducido por Dios. Por eso y más, hoy 21 de marzo, no debemos olvidar el natalicio de don Benito Juárez, el “Benemérito de la Patria y de las Américas”, uno de los más grandes personajes de la historia mexicana, nacido en San Pablo Guelatao, Oaxaca en 1806. Que cada 21 de marzo, mientras podamos, celebremos el natalicio de aquél a quien Dios le abrió el camino para que hoy podamos gozar de la libertad religiosa que tenemos tu y yo al leer libremente la Biblia y congregarnos en la Iglesia.

Por todo esto ¡Feliz 21 de marzo!