Blog | Descubriendo la satisfacción de investigar
256
post-template-default,single,single-post,postid-256,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-17.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.6,vc_responsive

Descubriendo la satisfacción de investigar

Volví entonces mi atención hacia el conocimiento, para investigar e indagar acerca de la sabiduría y la razón de las cosas, y me di cuenta de la insensatez de la maldad y la locura de la necedad. Ecl. 7:25, NVI.

Cuando eras niño, eras muy curioso, ¿cierto? Deseabas saber todo, entender cómo funcionan las cosas a tu alrededor, por qué la noche es oscura, qué pasa si tocabas una luz de bengala (esto quizá te trae un recuerdo doloroso pero aleccionador), y muchas cosas más. Y te asombraba descubrir cosas nuevas, probablemente hasta desarmaste una alarma o algo de tu casa para ver cómo funcionaba. Ya si lograste armarlo es otra historia, pero la experiencia te resultó divertida :).

Si esta descripción coincide contigo, pues entonces naciste como investigador. De acuerdo a la Real Academia Española, investigar es “indagar para descubrir algo”, así que ¡felicidades! Sin embargo, con el pasar de los años es común que perdamos nuestra capacidad de asombro y curiosidad. Pero estudiar en una universidad como la nuestra, puede reactivar esa sensación. Precisamente uno de los componentes de nuestra misión es la investigación.

“La Universidad de Montemorelos educa para el desarrollo y el bienestar integrales, con un modelo educativo sustentable que promueve la investigación, el servicio abnegado y la visión misionera, con la esperanza adventista de un mundo nuevo”.

Aunque es cierto que investigar representa un desafío, sobre todo cuando no dominamos el proceso, produce no solo resultados satisfactorios sino bienestar humano, respuestas a problemáticas sociales, económicas, científicas y tecnológicas, entre muchos más.

Seguramente has leído comentarios que afirman que muchas personas “exitosas” en la vida no tuvieron que cursar la universidad, y mencionan a Steve Jobs y Bill Gates como ejemplos. Lo que este análisis superficial no toma en cuenta es que muchas de sus ideas surgieron en ambientes universitarios. Jobs por ejemplo sí cursó varios asignaturas en la Universidad de Reed College, en Oregon, donde aprendió, por ejemplo, los elementos de la caligrafía que luego implementaría en sus sistemas operativos, además que su empresa no hubiera existido sin la ayuda de otro estudiante universitario de la Universidad de California, Steve Wozniak, quien era el “genio” en la tecnología que él necesitaba.; Bill Gates tuvo el primero contacto con las computadoras precisamente en una institución educativa, la escuela de Lakeside, en Seattle, donde le fascinó su programación, además ahí conoció a Paul Allen, con quien fundaría Microsoft. Curiosamente, un par de exalumnos me comentaban que extrañan su etapa de estudiantes porque podían investigar, explorar e innovar con libertad, creando dispositivos y aplicaciones informáticas interesantes.

Una clave para que la investigación te resulte atractiva es acercarte con un maestro con experiencia que está investigando un tema que te parece interesante, ya que a su lado aprenderás más fácilmente no solo la teoría sino la práctica de cómo llevar a cabo una investigación en todas sus etapas, desde cómo leer una publicación científica hasta colaborar en la creación de una. También aprenderás a su lado cómo evitar los errores comunes que las personas cometen. Entenderás que cuando dos fenómenos suceden simultáneamente no implica necesariamente que uno causa el otro (correlación-causalidad); tendrás pensamiento crítico para poder evaluar la validez de los argumentos acerca de alguna información, adquiriendo un sentido de escepticismo sano para no creer toda la información que llega a ti.

La parte técnica o “complicada” la puedes aprender más fácilmente por etapas, sin intentar dominar todo desde un principio; y considerándola como una herramienta que te permitirá conocer mejor la realidad de lo que estás estudiando, o las posibles soluciones al problema que te planteaste.

Por estas razones te animo a perder el miedo a la investigación, es un proceso que te dará un aprendizaje muy grande y satisfacciones inolvidables.

El autor, Daniel Gutiérrez, es coordinador del posgrado en nuestra Facultad de Ingeniería y Tecnología