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Cuando una semana deja lecciones de vida.

La diferencia la noté desde la pista de aterrizaje, nunca olvidaré ese momento…. Después, los edificios, la vestimenta, el trato de la gente… Al conocer las oficinas de la Unión me asombró su sencillez y material rústico. Más sorprendido quedé al ver la cantidad de alumnos que viven dentro de un cuarto en el Seminario Teológico Adventista, pero ni eso, ni lo gastado de sus libros, afecta su fervoroso estudio.

Se hacía tarde y no habíamos comido aun… Ah! Esa primera comida, cuando me sirvieron pensé que era muy poco, pero inmediatamente recordé las palabras de uno de mis maestros “cómete lo que te den y no pidas más, la comida que tú estás disfrutando es gracias a que alguien más la dejó de comer para ti”…

Mientras platicaba con los feligreses sobre los últimos detalles de la campaña evangelística que estaba por impartir, me contaron cómo fue que consiguieron su mobiliario y equipo de sonido, todo a través de donativos, porque de otra manera hubiera sido imposible costearlo.

La semana siguió su curso, así como la campaña…. No pasó mucho tiempo para notar los hábitos devociones de la feligresía…. Al levantarse: orar, cantar, leer un salmo, estudiar la lección y empezar sus actividades… En la noche, lo mismo… No era exclusivo de gente adulta, los jóvenes compartían los mismos hábitos….

El viernes de tarde nos sorprendió caminando por la calle… Tan pronto se puso el sol, ellos se detuvieron y repitieron tres salmos de memoria y oramos… Salmos que no son muy comunes y que no conozco a otros que se lo hayan aprendido. Para esas alturas de la semana, los cubanos me había enseñado muchísimo: cómo se aferraban a su fe al no tener libertad religiosa (sólo tolerancia), su bondad, devoción y entusiasmo me han dado grandes lecciones de vida….

¡Sí! Quiero regresar a Cuba, no por lo hermoso de sus paisajes, sino porque ahora son mi familia. Me queda el deseo de seguir cultivando los valores que me inculcaron desde niño para poder mostrarlo al mundo tal y como ellos lo hacen… Siempre estaré agradecido con quien en ese tiempo, era el director de la Facultad de Teología de la Universidad de Montemorelos, el pastor Omar Velázquez, por hacerme esta invitación.

Zabdiel Brígido es estudiante del tercer año de Teología en la Universidad de Montemorelos.