Blog | El descanso semanal
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El descanso semanal

Una de las claves para la prosperidad y la longevidad

Ninguna persona puede trabajar y trabajar sin descansar. Por más que alguien tenga tanto trabajo, o mucha necesidad de ganar dinero, trabajar sin descansar no es el camino más sabio, ni la mejor solución para la prosperidad.

Los países en el mundo entero han incorporado leyes que garantizan el descanso de sus trabajadores y obligan a los empleadores a no exceder un determinado número de horas diarias y semanales de trabajo. De no hacerlo así, habría una mayor pérdida que ganancia.

El sabio Salomón dijo: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;… ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?” (Ecle. 3:1, 2, 9).

El reconocimiento de este principio es fundamental para la prosperidad, la longevidad y el poder vivir sabiamente. Hay tiempo para todo, tiempo para jugar, para estudiar, para trabajar y también para descansar. Es un orden generalmente aceptado el hecho de que el día de 24 horas está dividido en tres grandes porciones de tiempo: a) 8 horas para el trabajo, b) 8 horas para asuntos personales (comer, jugar, estudiar, arreglo personal, etc. y c) 8 horas para el descanso (sueño).

Al dormir durante esa porción del día no sólo descansamos, también se consolida nuestra memoria, se regeneran nuestros tejidos y muchas otras operaciones suceden para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Si se reduce el tiempo del descanso nocturno (sueño), o no se respeta ese principio, se comete una violación contra el cuerpo que reduce significativamente los años de vida.

Lo mismo sucede con el descanso semanal. Dios le dio a la humanidad de todos los tiempos un mandamiento muy claro al respecto: “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó” (Éx. 20: 9–11).

Un mandamiento no es una sugerencia. Así como es grave no descansar lo suficiente en la noche después de un día de trabajo, también es grave no descansar un día a la semana, como ha sido indicado en la Palabra de Dios.

¿Cuáles son los beneficios del descanso semanal?

Cuando digo: “como ha sido indicado en la Palabra de Dios”, me refiero a lo que dice la Biblia. Hay dos cosas que hay que tomar en cuenta: 1) Por un lado, el hecho de descansar un día a la semana, y 2) Descansar en el día que Dios dijo. Puede ser que alguien se pregunte: ¿Qué hace la diferencia? Con que descanse un día es todo, no importa el día que sea. Yo digo: “Casi”, y ese casi es justamente la gran diferencia. En primer lugar, este mandamiento lo dio Dios, nadie más. La Biblia dice que en el día que Dios descansó (el séptimo día), también lo bendijo y lo santificó. Esa bendición especial de Dios con el séptimo día, hace una gran diferencia. Quienes obedecen este mandamiento reciben la transferencia de estas bendiciones, porque la bendición es para las personas que guardan ese día. Jesús dijo: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Mar. 2:27). Entonces, el hombre recibe la transferencia de esas bendiciones que Dios otorgó al día que son: bendición, descanso y santidad.

El descanso semanal revitaliza el organismo de energía, obliga al cansancio y al agotamiento a retroceder y los reemplaza con paz, energía y esperanza. Se producen transformaciones sanadoras y proporciona claridad mental para la toma de decisiones sabias. Otro beneficio lo encontramos en las palabras de Jesús: “Mi paz os doy mi paz os dejo, no como el mundo la da, Yo os la doy” (Jn. 14:27). Esta paz a la que se refieren aquí las Escrituras, es la paz que produce la seguridad de saber que estamos en las manos de Dios y que su compañía nos hará bien.

La Biblia dice que el descanso semanal en ese día otorga una experiencia de delicia: “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado” (Is. 58:13, 14).

Finalmente, el descanso semanal en el día sábado proporciona la oportunidad de que la familia se encuentre y fortalezcan sus lazos consanguíneos. La felicidad de encontrarse unos con otros y de saber que están bien, genera un sentido de bienestar incomparable que, junto con todo lo antes mencionado, es la clave para prosperidad y la longevidad.

Escrito por Juan José Andrade, director de la Facultad de Teología y del Centro White de la Universidad de Montemorelos.