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Somos escritura

Soy hombre: duro poco y es enorme la noche. Pero miro hacia arriba: las estrellas escriben. Sin entender comprendo: también soy escritura y en este mismo instante alguien me deletrea.Octavio Paz

Este peculiar poema del premio nobel de literatura que ha dado México siempre ha sido de mi agrado, por dos razones: primero, su brevedad y segundo que revela una de las características más interesantes de la humanidad, todos somos escritura; y un paso más allá de eso: alguien nos deletrea, alguien nos lee, para alguien más somos texto vivo.

Somos seres narrativos, que construimos discursos y relatos. Todos estos textos que producimos son los best sellers con lo que promocionamos la existencia. Por ello nos agrada la lectura, porque leernos es algo que hacemos continuamente para apropiarnos de las historias ajenas, soñarnos en los sueños de otros.

En muchas ocasiones escuchamos las frases: eres lo que comes, eres lo que piensas, eres lo que escuchas y también eres lo que lees, y en principio hay verdad en esas declaraciones; somos el conjunto de muchas experiencias y somos los que consumimos; adentrarse en la lectura, por lo tanto, será una de las más gratificantes.

¿Que contiene este ejercicio de leer que parece tan indispensable? Sencillo, nos provee de libertad. Es a través de las letras de algún escritor que nos adentramos en las realidades que construye y de esta manera somos capaces de atravesar siglos, imaginar escenarios, adentrarnos en los sentimientos de otros, conocer lugares exóticos o muy cotidianos, de permitir que las historias de otros impacten con la propia y así producir un cambio de conciencia.

Y si todo esto es tan benéfico, ¿por qué no somos tan entusiastas con la lectura en nuestro país? Bueno, la respuesta también contiene muchos fragmentos de verdad. Principalmente nos alejamos de la lectura porque se presenta como una obligación cuando debería ser un goce voluntario. La lectura técnica es la que impera en la vida cotidiana, desde leer instrucciones hasta leer reseñas de servicios para saber si nos conviene o no adquirirlos, pero allí no hay impacto creativo, siendo la inmediatez de la vida moderna la que nos exige no dejarnos llevar por la aparente demora de leer un libro completo.

La última medición del INEGI (2017), muestra que el 45 por ciento de los mexicanos lee por lo menos un libro al año, mientras que el otro 55 por ciento no realiza la lectura de ningún material literario. De las personas que leen, el 4 por ciento comprende muy poco de lo lee; el 16 por ciento tiene una comprensión de la mitad; el 20 por ciento lo entiende todo; y casi el 60 por ciento entiende la mayor parte de lo que lee.

Pareciera que no hay un interés real por iniciar una vida de constante lectura, pero en esta fecha especial que recordamos la revolución cultural que han promovido los libros a lo largo de la historia de la humanidad podemos retomar el curso hacia el desarrollo de un gusto constante por adentrarnos en las historias y pensamientos de grandes escritores.

Todos somos escritura y todos nos leemos, por eso al sostener un libro contienes una parte de la humanidad, una parte del sentir que colectivamente compartimos todos, por ello la lectura es un acto creativo, revolucionario y libertario.

Una sociedad que lee y se lee así misma será una sociedad que realmente pueda producir un cambio real en la vida de las personas.

Después de todo Dios utilizó este mismo elemento para darnos a conocer sus planes para la humanidad, para preservar la memoria histórica de un pueblo y para dar esperanza en el desenlace de un relato que ha impactado por más de dos mil años a millones de personas.

Escrito por Mario Vázquez, profesor de Música y Educación en la Universidad de Montemorelos.