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Belleza + función= diseño

“La vida de un diseñador es una vida de lucha. Una lucha contra la fealdad”. Massimo Vignelli

Si tuviera que sintetizar o resumir qué es el diseño para mí, diría que es bellezafunción. Algunos pueden pensar que estos términos son opuestos, sin embargo, cuando hablamos de diseño ambos conceptos convergen como ejes o directrices que encaminan y engloban al diseño en su máxima expresión.

No es muy difícil encontrar los aspectos funcionales del diseño pues, como disciplina, el diseño está en todas partes y siempre va a tener el propósito de proveer una solución o mejoría a las problemáticas que nos rodean. Esto es evidente al analizar los pequeños detalles que suceden a diario en nuestras rutinas cotidianas, como la forma en que se abre una puerta, disfrutar de la ergonomía de objetos con los que interactuamos o la utilidad de las piezas gráficas que transmiten significados y mensajes a nuestras mentes para podernos ubicar en un entorno. A su vez, la belleza siempre es una herramienta de la cual el diseñador hace uso, pues según Massimo Vignelli «la vida de un diseñador es una vida de lucha. Una lucha contra la fealdad. Tal y como un médico lucha contra la enfermedad. Para nosotros, la enfermedad visual es lo que tenemos alrededor, y lo que tratamos de hacer es curarla de alguna manera con el diseño».

Los diseñadores hoy en día tienen un rol esencial en la sociedad contemporánea, pues el diseño constantemente dirige y mueve a las masas para pensar, actuar y consumir de cierta manera. La clave entonces es encaminar sabiamente las decisiones que tomamos en cuanto al diseño, pensar para quién trabajamos y cómo afectan nuestras obras a los demás, pues como dice David B. Berman “Los diseñadores tienen un enorme poder para influir en la manera que vemos nuestro mundo y cómo vivimos nuestras vidas”. Así la selección de color, el uso de una composición sugestiva, la formulación de mensajes visuales, la creación de objetos y prototipos, la selección tipográfica, el formular estrategias de venta, idear experiencias de marca y la producción de piezas fotográficas o de ilustraciones, deben de tener un propósito positivo y benigno, que realmente busquen mejorar, educar, prevenir, promocionar, difundir, informar y no crear engaños destructivos para la humanidad.

Por otro lado, podemos decir que los diseñadores son creadores que usan su conocimiento, experiencia y buen criterio para traer a la realidad objetos, gráficos, interfaces y un sin fin de elementos, combinando la materia y los elementos existentes, por ello es que decimos que nuestra forma de crear es “ex materia”. En este día, quiero celebrar la capacidad creativa que posee la humanidad, que fue otorgada por nuestro Dios y Creador, de donde provienen los más grandes diseños de nuestro planeta y universo, todos ellos llenos de belleza y funcionalidad en los cuales podemos gozarnos, disfrutar y ser beneficiados. Él es quien crea todo de la nada (“ex nihilo”), es el Diseñador Supremo y nos dejó grandes ejemplos de creaciones útiles y hermosas en la naturaleza. La Biblia también está llena de ejemplos de diseños e instrucciones para crear objetos y soluciones hermosas. Al inicio, nosotros como seres humanos fuimos creados a su imagen y semejanza, perfectos y llenos de propósito, sin embargo, a pesar del pecado aún podemos ver cómo la belleza es parte de quiénes somos hoy en día. Entender que el principal rasgo de Dios es el amor nos ayuda a darnos cuenta que somos seres creados para amar y no perder la característica esencial de haber sido “creados a su imagen, a imagen de Dios”.

Hoy, en el marco de la celebración del “Día mundial del diseño” (WDD) sería bueno recordar el “Manifiesto first things first” (publicado en Londres por Ken Gerland en 1964), procurando promover la profesión, educación, cultura y una mayor conciencia sobre el mundo; proponiéndonos “un cambio de prioridades a favor de formas de comunicación más útiles y perdurables”. Más que celebrar las aportaciones que el gremio de diseñadores ha otorgado a nuestro planeta y sociedad, debemos enfocarnos en reflexionar en la gran responsabilidad que tenemos por delante, pues si de algo estoy seguro acerca de mi profesión, es que el diseño tiene la capacidad de producir cambios en el mundo.

Escrito por Moisés Varela, docente de la Licenciatura en Diseño de la Comunicación Visual en la Universidad de Montemorelos.