Blog | Siempre sirviendo al Salvador
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Siempre sirviendo al Salvador

De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” Mateo 25:40

Pertenezco a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, en la cual me veo rodeado de muchos jóvenes, algunos más chicos, otros más grandes, pero a todos nos caracteriza la pasión de entregar los talentos que Dios nos ha dado para contribuir a la misión de la Iglesia.

En la Universidad de Montemorelos, hoy comienza un fin de semana de mucho orgullo y satisfacción, ya que tendremos nuestra magna investidura, en la cual 600 aspirantes de 8 clubes estarán participando. Niños, adolescentes, jóvenes y adultos, trabajaron durante todo el año para cumplir requisitos, dar seminarios, especialidades, y cumplir con todo lo necesario para investir. Ellos pusieron a prueba sus conocimientos y habilidades ante los problemas que se les presentaron durante todo el año.

Las directivas de cada club se componen mayormente de jóvenes y profesores de la universidad, que invierten mucho de su tiempo en planificar actividades que promueven un acercamiento a Jesús. El proceso de planificar es desafiante, ya que siempre hay otras responsabilidades que también requieren tiempo; sin embargo, siempre está por encima la motivación de servir a Dios y a la juventud de la iglesia.

Hace poco, hice un resumen de todas las actividades que tuvimos este año y, al compartirlas con miembros de varios clubes, surgió la pregunta entre todos: ¿cuál fue tu actividad favorita? La respuesta más repetida fue “todas las actividades de testificación y servicio.” Durante este año escolar, más de 500 jóvenes experimentaron la satisfacción de servir al prójimo mediante diversas actividades realizadas por su club. Esto me demostró que todo lo que planeamos sí motiva a los miembros de clubes a ayudar a otros.

Nuestra iglesia necesita personas que utilicen su tiempo y talentos para poder enseñar y servir a los demás, sin importar el beneficio o los reconocimientos que reciban. Lo que vale la pena es tener la satisfacción de poder cumplir con el mandato que Jesús nos dejó cuando vino a esta tierra, registrado en Mateo 28.

El curso escolar 2018–2019 ha sido muy desafiante, pero este fin de semana culminamos en la investidura llenos de gratitud. Deseo poder seguir contribuyendo con mi iglesia en esta área tan importante, la formación de niños, adolescentes y jóvenes… aquí o en cualquier otro lugar que Dios me lleve.

Te invito a vivir la experiencia de estar en un club, en mi caso, esto me ha hecho sentirme útil en el servicio al Salvador.

Escrito por Antonio Gil, estudiante de Teología en nuestra Universidad de Montemorelos.