Blog | Una semana que cambió mi rumbo
704
post-template-default,single,single-post,postid-704,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-17.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.6,vc_responsive

Una semana que cambió mi rumbo

En ese momento decidí que tenía que regresar a la UM, pero ahora de forma definitiva…

Estaba sentada en mi salón de clases, con la cabeza inclinada y mi pensamiento “por las nubes”. Cursaba el último semestre de bachilleres y seguía indecisa con la elección de una universidad para continuar con mis estudios. De repente, una compañera llegó a platicarme de un “campamento” que estaba organizando la Universidad de Montemorelos con el propósito de ayudar a jóvenes como nosotras, a elegir más certeramente nuestra carrera, al ofrecer talleres de diversas áreas y así poder conocer más en qué se enfoca cada profesión. También podríamos conocer las instalaciones de las facultades y escuelas que hay en la universidad… ¿Debía ir?

Investigando más acerca del UM Camp, el precio nos pareció realmente accesible, ya que incluía hospedaje y comida durante una semana. Eso me hizo pensar que esta universidad de verdad quería que muchos jóvenes como yo pudiéramos asistir sin dificultad al evento, ofreciéndonos una actividad tan completa a un costo así de accesible. Esto me convenció de participar.

Hablamos con el director de nuestra escuela, el cual se puso en contacto con los organizadores del evento, ya que ningún maestro podría acompañarnos. Sin embargo, recibimos todo el apoyo y nos otorgaron el permiso necesario para emprender el viaje hasta Montemorelos.

Nuestra primera impresión fue muy buena, ya que al llegar al aeropuerto de Monterrey, nos estaba esperando un empleado de la universidad que se portó muy amable todo el tiempo y estuvo platicando con nosotras hasta llegar a nuestro destino. La conversación fue tan agradable que el camino hasta Montemorelos se nos hizo más corto de lo que es.

El primer día, las actividades fueron de integración, para que pudiéramos conocer mejor a los compañeros del campamento. Después, pudimos registrarnos en los talleres que más nos interesaban y hasta nos entregaron unos obsequios de recuerdo. Yo estaba muy entusiasmada por comenzar los talleres y me comenzaba a preguntar si realmente la Universidad de Montemorelos podría ser la indicada para mí. ¿Era tan prestigiosa como siempre había escuchado? ¿El ambiente me gustaría? ¡Tenía que descubrirlo!

educandoDesde el primer taller, noté la simpatía y el interés de nuestro maestro por conocernos mejor a cada uno y descubrir nuestras habilidades. También detectó nuestros puntos débiles en el área, para así asesorarnos mejor… Cada nuevo taller en el que participaba me iba gustando más. Los maestros realizaban dinámicas en las que pudimos aprender de manera creativa y divertida; incluso, trabajamos diariamente en la elaboración de un “proyecto final”, con lo que pude llegar a visualizarme como futura estudiante de la UM. Además, en cada clase o capacitación, los maestros nos hacían sentir importantes.

Al terminar la semana de actividades y recibir nuestros certificados, junto con algunos recuerditos más, todos nos sentamos bajo los árboles para platicar sobre las experiencias vividas en el UM CAMP. Fue un momento nostálgico, ya que nos dimos cuenta que en tan sólo una semana, hicimos buenos amigos y le tomamos cariño a nuestros maestros.

Al día siguiente, salí temprano con mi compañera rumbo al aeropuerto, pero al mirar por última vez el dormitorio donde estuve hospedada, el comedor, la biblioteca, el arco principal de la entrada… pensé: “Fue una gran semana, fue una gran historia, tengo que volver” y ahí fue cuando tomé la decisión de no decirle adiós a la UM, sino hasta pronto.. ya que tenía que volver para vivir al máximo la Experiencia UM y estudiar aquí mi carrera universitaria.

No me arrepiento de mi elección, ya que me gusta mucho la carrera que estudio actualmente y las nuevas instalaciones que tenemos para nuestras prácticas. Mis maestros se preocupan por mí, he creado buenas amistades y estoy involucrada en diferentes actividades extracurriculares que ofrece la institución, como clubes y ministerios. Mi compañera Nery también tomó la decisión de estudiar en la UM y, juntas, hemos podido crecer física, académica y, sobretodo, espiritualmente.

Agradezco a Dios por haber escuchado ese día sobre el UM Camp, por permitirme estar hoy aquí en la universidad y por crear en mí, a través de esta institución, una visión para emprender y una pasión para servir.

Esta historia fue escrita por Claudia Lili Pimentel Zavala, quien actualmente estudia la Licenciatura en Comunicación y Medios y participa como conductora en el programa de UM Noticias Radio.