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¡Tómame en cuenta!

La inclusión es un compromiso de todos

Por mucho tiempo, las personas con alguna discapacidad se han visto excluidas de la sociedad. Se ha intentado integrarlas a sectores como el educativo y laboral, pero no ha dado resultado; en general, se hacen muy pocos esfuerzos para que exista una verdadera inclusión para que formen parte activa de las diferentes esferas sociales.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 1000 millones de personas padecen algún tipo de discapacidad, lo que representa el 15% de la población mundial.

Hoy en día, la discapacidad se considera una cuestión de derechos humanos por lo que los gobiernos son incentivados por diferentes organizaciones para realizar acciones que garanticen la plena inclusión de las personas con discapacidad a través de estrategias y acciones que mejoren su acceso a la educación, a la salud y al trabajo, promoviendo así el respeto a su dignidad.

La discapacidad auditiva afecta al 5% de la población mundial, lo que equivale a 360 millones de personas en todo el mundo, y de estas, 70 millones son completamente sordas. El lenguaje de señas facilita la comunicación con las personas sordas, posee una estructura gramatical propia y se basa en gestos para referirse a cosas, objetos o conceptos.

Te has preguntado alguna vez: ¿Qué retos enfrenta una persona sorda? Lee a continuación el testimonio de un joven que vive con esta condición:

Mi nombre es Gerardo Calderón González, tengo 26 años de edad y soy de Villahermosa, Tabasco, México. Actualmente, trabajo en el DIF de Tabasco como maestro de Lengua de Señas Mexicana (LSM). Soy sordo de nacimiento y aprendí a comunicarme por medio de la LSM desde el preescolar. Durante mi educación básica y media superior, no tuve dificultades, pues conté con el apoyo de profesores de educación especial; sin embargo, estudiar la universidad representó un gran reto para mí, ya que la metodología de enseñanza en los oyentes no es la misma que las personas sordas necesitamos. A pesar de esto, poco a poco pude adaptarme y logré cursar tres semestres con la ayuda y comprensión de mis profesores y compañeros.

Ser una persona sorda representa muchos desafíos debido a la falta de empatía, el desinterés y el poco conocimiento sobre mi discapacidad por parte de la mayoría de las personas. Entre los retos que enfrento se encuentra la falta de oportunidades laborales, pues todavía existen barreras y prejuicios que limitan a las personas con discapacidad.

Soy miembro activo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y, gracias a la creación del Ministerio de Sordos Adventistas, he visto un cambio favorable en nuestra iglesia, fomentando acciones y motivando a la inclusión de las personas sordas. Pero todavía hay mucho por hacer para que exista una verdadera inclusión de las personas con discapacidad en nuestra sociedad.

En el aspecto educativo, la inclusión no es solamente aceptar o dar acceso a una persona con discapacidad en la institución, sino darle el derecho a la educación y enseñanza en igualdad de condiciones, proporcionándole las herramientas que necesita la persona, en mi caso un intérprete de LSM profesional. Por otro lado, ayudaría mucho que nuestra iglesia contara con materiales adaptados para nosotros, que sirvan para dar a conocer a otras personas sordas sobre el amor de Dios y también, que más personas se interesen en aprender la LSM para llevar el mensaje de salvación a quienes no pueden escuchar.

Las personas sordas tenemos sueños, anhelos y metas como todos, pero con mayores dificultades. Mi sueño es terminar mi carrera universitaria y gracias a Dios, mi familia siempre me ha apoyado, por eso le agradezco por todas las bendiciones que hasta hoy me ha mostrado, pues sé que con su ayuda podré lograr lo que me proponga. Él sabe los planes y propósitos que tiene para mí, confío en Él y Él hará.

Escrito por Zorelly Pedroza, docente en la Facultad de Ciencias Empresariales y Jurídicas de la Universidad de Montemorelos.