Estar en “cuarentena” en nuestros hogares, es la mejor manera de cuidarnos y cuidar a quienes nos rodean en medio de la crisis sanitaria por el COVID-19. Sin embargo, puede ser algo difícil acostumbrarnos a este nuevo ritmo, ya que muchos de nosotros vivimos nuestros días muy acelerados, con actividades diversas fuera de casa y esta pandemia nos ha obligado a modificar nuestras rutinas para seguir siendo productivos, pero estando ahora la mayor parte del tiempo en nuestros hogares. Esto cambio “temporal” en nuestra vida cotidiana, nos va a ayudar a ser más conscientes de ciertas cosas e incluso nos podrá dejar algunas lecciones que sería bueno recordar cuando todo esto pase. A continuación te comparto algunas de las que yo encontré:

1. La importancia de comprar sólo lo que necesitamos. Una de las primeras cosas que sucedieron en muchos lugares, cuando comenzó la crisis por el coronavirus, fueron “las compras de pánico”. La gente se asustó desde el inicio de la contingencia y muchos salieron a comprar los mismos productos: alcohol en cualquier presentación, líquidos y aerosoles desinfectantes, toallitas húmedas, cloro, papel higiénico, entre otros productos de limpieza… mismos que se acabaron durante esos primeros días y que aún hasta hoy, en algunos lugares no se han logrado volver a surtir. Ante esto, la gente que compró gran cantidad de un mismo producto, se ha podido dar cuenta que en realidad no necesitaba todo eso y que hay otras personas a las que sí le puede estar haciendo falta. Ojalá que esta experiencia sirva en un futuro para recordarles que, ante cualquier emergencia, es bueno prepararse pero sin exagerar queriendo comprar todos los productos que consideran necesarios del mercado. Debemos tener consideración por los demás, tanto en las compras de productos no comestibles, como en los productos de la despensa básica.

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2. Ser más responsables con nuestro consumo y desperdicio de alimentos. En el sitio web de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se menciona que, desde 2011, esta institución estimó que aproximadamente 1/3 de los alimentos del mundo se perdían o desperdiciaban cada año; y, desde entonces, la percepción global de este problema ha cambiado mucho.

La pérdida y el desperdicio de alimentos se han convertido en un tema de gran preocupación para la opinión pública. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible refleja una mayor conciencia mundial sobre este problema, ya que la meta 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, exige reducir a la mitad el desperdicio per cápita de alimentos a nivel minorista y de consumo para 2030, así como reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro. En el mismo sitio se menciona que una menor pérdida y desperdicio de alimentos conduciría a un uso más eficiente de la tierra y una mejor gestión de los recursos hídricos, lo que tendría un efecto positivo en los medios de vida y en la lucha contra el cambio climático. Así que en estos momentos cuando estamos en casa y tenemos el tiempo de preparar más tranquilamente nuestros alimentos, tomemos en cuenta esto para utilizar sólo lo que hace falta para cada comida y si sobra algo, pensemos en guardarlo y consumirlo en los días siguientes, aprovechándolo y contribuyendo así a evitar el desperdicio desde cada uno de nuestros hogares. Si muchos contribuimos, se comenzará a notar un impacto positivo.

3. Quejarnos menos de nuestra vida tan “rutinaria”. Cuando todo marcha bien, es muy fácil quejarse de la rutina diaria, de que siempre estamos ocupados haciendo lo mismo y de que así “se nos pasa la vida”. También es cierto que muchas veces podemos llegar a sentirnos cansados de realizar todo el tiempo las mismas actividades, pero cuando llegan momentos de crisis como el que estamos atravesando y se nos comienzan a evitar cosas tan sencillas como una comida en un restaurante, nos damos cuenta que cada una de esas actividades -que hacemos aveces por inercia- nos brindan cierta satisfacción. Aprovechemos estos días de aislamiento para valorar más cada una de esas cosas que no podemos hacer y, cuando esto pase, seamos más agradecidos.

4. La importancia de la solidaridad y el optimismo. En los momentos difíciles es cuando sale a relucir de qué está hecha cada persona, sus emociones y pensamientos. Y durante esta contingencia por el COVID-19, hemos sido testigos de muchas buenas acciones por parte de personas que descubren una necesidad y quieren hacer algo para ayudar. Hay movimientos por todos lados queriendo conseguir despensas para las personas más necesitadas, equipo y materiales médicos de protección, así como también hay voluntarios ayudando a sus vecinos y familiares que se encuentran en los grupos de riesgo. Por otra parte, nunca está de más ver o escuchar a personas con un mensaje positivo que intentar ver lo bueno dentro de cada situación, aunque parezca no tenerlo.. gente aplaudiendo desde sus balcones al personal médico cada día a cierta hora, vecinos que desde sus ventanas se unen a una canción grupal, tocan algún instrumento o comparten sus conocimientos gratuitamente a través de internet para que la gente obtenga algo provechoso de la cuarentena. Cuando pase el coronavirus, no dejemos que pasen las buenas acciones. Mantengamos siempre nuestro optimismo y las ganas de ayudar a quienes más lo necesitan.

5. Estar más en contacto con nuestros seres queridos. En medio de nuestras vidas tan ajetreadas, muchos veces no nos damos el tiempo para pasar un rato a casa de tus padres o reunirnos para comer o cenar con nuestros amigos de forma frecuente. Pero cuando no podemos hacer algo es cuando más lo valoramos y es justo ahora que no podemos, cuando quisiéramos verlos más y poder platicar tranquilamente con ellos sobre cualquier tema. No debemos dar por hecho que nuestros seres queridos estarán ahí siempre, después de esto, aprovechemos cada momento que podamos para verlos y pasar tiempo de calidad con ellos.


...Escrito por Dámaris Salazar, Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Montemorelos, quien trabaja en el área de Comunicación Institucional de la UniMontemorelos.


Fuente: http://www.fao.org/food-loss-and-food-waste/es/