Debemos ser muy cuidadosos con lo que decimos, ya que las palabras tienen un efecto en nuestro cerebro y, como consecuencia, también en nuestras emociones y conducta.

“Decir la palabra adecuada en el momento preciso es como manzana de oro servida en bandeja de plata” (Prov. 25:11).

¿Te has escuchado hablar? ¿Qué reflejan tus palabras? ¿Qué tipo de palabras son las más frecuentes en tu vocabulario? ¿Sabes hablar en positivo? ¿Utilizas más cantidad de palabras negativas o positivas?

El poder del lenguaje

Nuestra expresión verbal con su tono y contenido es de gran importancia. Las palabras pueden convertirse en un arma poderosa para destruir o edificar, la Biblia lo refiere repetidas veces. En el libro de Proverbios, encontramos varios textos que hacen referencia al poder de las palabras: “la muerte y la vida están en poder de la lengua” (Prov. 18:21), “hay gente cuyas palabras son puñales…” (Prov. 12:18), “la respuesta suave aplaca la ira, pero la palabra áspera hace subir el furor” (Prov. 15:1), entre otros.

Debemos ser muy cuidadosos con lo que decimos, ya que las palabras tienen un efecto en nuestro cerebro y, como consecuencia de ello, también en nuestras emociones y conducta. Supongamos que estás hablando con un amigo y te dedicas a insultarlo, a descalificarlo y decirle palabras hirientes. El resultado más probable es que tu amigo se moleste contigo e incluso se puede llegar a romper su relación de amistad.

El lenguaje no es solo un instrumento que utilizamos para darnos información unos a otros, sino que -además- expresa nuestros sentimientos, valores y genera emociones positivas y negativas. Así como lo que le decimos a otra persona puede producirle una emoción negativa y destruir el vínculo que hay con ella, también lo que nos decimos a nosotros mismos puede ser destructivo o constructivo; dependiendo de lo que digamos y de cómo lo digamos.

Las palabras y su efecto en el cerebro

Los psiquiatras Mark Waldman y Andrew Newberg, profesores de dos universidades norteamericanas, publicaron un libro llamado “Las palabras pueden cambiar tu cerebro”. En este libro, los autores explican que cuando escuchamos la palabra “no” al principio de cualquier frase, nuestro cerebro empieza a liberar cortisol, que es la hormona del estrés y la que nos pone en estado de alerta. Por el contrario, cuando escuchamos un “si” el cerebro libera dopamina, que es la hormona del bienestar y la recompensa.

El neurólogo Leonardo Palacios asegura que todas las palabras, sean positivas o negativas, producen una descarga emocional desde el cerebro. Por ejemplo, una palabra negativa o insultante activa la amígdala, que es una estructura del cerebro que activa la alerta y genera una sensación de malestar y de rabia. Por el contrario, las palabras positivas son asimiladas por el hemisferio derecho del cerebro, que es el encargado de las emociones, por lo que generan bienestar. Pero, según Palacios, todo depende del volumen y del tono de voz con el que se digan las palabras.

El escritor Luis Castellanos, en su libro “La ciencia del lenguaje positivo”, explica que un entrenamiento en el uso de un lenguaje positivo puede provocar cambios en el cerebro y transformar nuestros estilos cognitivos, emocionales y sociales; favoreciendo la comunicación afectiva y las relaciones interpersonales. Por otro lado, las palabras negativas provocan emociones adversas y rechazo.

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Es interesante notar que se puede entrenar el lenguaje positivo. Por lo que debemos poner especial cuidado con lo que decimos, pero también con lo que pensamos e incluso con lo que leemos; ya que las palabras van a determinar -en gran medida- nuestro estado de ánimo. Así que, a continuación, te comparto algunos consejos para que saques provecho del poder de las palabras:

  • Aumenta las palabras positivas en tu lenguaje y disminuye la autocrítica. Es común utilizar expresiones autocríticas para hablar mal de nosotros mismos… “soy muy torpe”, “no puedo”, “soy un inútil para…”, “no soy capaz”, “no voy a poder con esto”, “es muy difícil”, por mencionar algunas. Algunos estudios afirman que tener pensamientos y palabras positivas sobre nosotros mismos influye no sólo en nuestro estado de ánimo, sino también en cómo nos vemos a nosotros mismos. Es decir, que las palabras influyen en la autoestima y también en las decisiones que tomaremos. Así, por ejemplo, las expresiones autocríticas mencionadas nos llevarían a desmotivarnos y no actuar. Lo mismo sucede cuando se habla de manera pesimista y con crítica a los demás. Lo recomendable es usar tus palabras para animar, fortalecer y edificar la vida de quienes te rodean.
  • Elimina la palabra “no”. Como mencioné anteriormente, la palabra “no” produce la liberación de cortisol, que es la hormona del estrés. En ocasiones, expresamos cosas que pueden parecer positivas como “no quiero estar enfermo”, cuando la frase positiva sería “quiero estar sano”. Y así podemos aplicarlo con muchas otras expresiones. Lo que se debe hacer es centrarse en la parte positiva del discurso, así te sentirás mejor y las personas que te escuchan también. Recuerda siempre que el “no” al principio de una frase provoca estrés.
  • No exagerar. Puede que estés exagerando cuando utilizas expresiones como “esto es horrible”, “esto no es para mí”, “no puedo soportarlo”, “es imposible hacerlo”, etc. Estas expresiones, además de ser probablemente poco realistas, generan mucho malestar y estrés. Se podrían cambiar por otras que no sean tan severas como “esto es molesto” o “es un poco incómodo”, que son expresiones menos intensas y, al decirlas así, harán que nuestras emociones no sean tan negativas.

Las palabras tienen poder sobre nosotros para bien o para mal. Esta es una de las razones por las cuales es tan importante pensar antes de hablar y, por supuesto, no hablar demasiado; sobre todo cuando se trate de la crítica y de un lenguaje negativo hacia los demás o hacia nosotros mismos. Por otro lado, nuestro lenguaje también refleja cuán cerca o lejos estamos de Dios. Así que de ahora en adelante, recordemos elegir con mucho cuidado las palabras que utilizamos; ya que, a través de ellas, revelamos quienes somos.


...Escrito por la Dra. Nohemí Romero, quien es coordinadora del posgrado y docente en la Facultad de Psicología de la Universidad de Montemorelos.


Referencias:

http://www.apa.org/pubs/journals/releases/psp805804

http://www.educaciontrespuntocero.com/

https://www.scribd.com/document/137433804/El-poder-de-las-palabras-pdf

http://www.intermediahoy.com/