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Soy Kenix Colindres, originaria de Honduras. Estudié la carrera de Administración de Empresas en la Universidad de Montemorelos y a continuación te quiero compartir un poco de mi historia…

Durante la campaña de distribución y venta de literatura adventista y de estilo de vida, en el verano de 2014, pude experimentar más claramente los milagros de Dios en mi vida. Esa época fue una etapa muy difícil para mí, tanto en mi labor de emprendimiento como en mi vida personal, ya que al inicio del verano sufrí la pérdida de mi papá al que no veía desde hacía poco más de 4 años. Después de ir a mi país por esta situación, no tenía ganas de regresar a México y dejar nuevamente a mi familia, pero algo dentro de mí me decía que volviera a cumplir con mi labor de emprendimiento en la Ciudad de México y así lo hice.

Cada campaña en la que participaba, yo le pedía a Dios por un milagro en mi vida o en la de alguien que conociera, pero en esta ocasión yo no tenía ganas de nada, me sentía sola, triste y sin ánimo. Pasaban los días y no me iba bien, llegué a sentir que debía dejar el proyecto y volver a casa, pero aún así seguí orando pidiendo a Dios la fortaleza para enfrentar el dolor que estaba viviendo ante la pérdida de mi padre y pedía también por un milagro en las personas que iba a conocer durante ese tiempo.

Poco después, conocimos a un teniente que se había bautizado en la iglesia adventista unos meses atrás y se ofreció a ayudarnos para solicitar permiso de distribuir nuestros libros y revistas dentro de su batallón. Sin embargo, lo que recibió fue una carta de arresto, ya que en ese lugar estaba prohibido distribuir literatura con mensajes cristianos. Al saber la noticia, mi compañera y yo nos angustiamos mucho y comenzamos a orar y ayunar durante varios días pidiendo a Dios que librara al teniente de este problema. Días después, la situación finalmente se arregló y el teniente pudo continuar con sus responsabilidades dentro del batallón. En ese momento, no pensé en pérdidas o ganancias económicas; para mí, ésta fue la confirmación absoluta de que Dios estaba conmigo, aún en medio del dolor.

Si quieres formar y moldear tu carácter, si quieres prepararte para ser una mejor persona y servir mejor a Dios, te invito a que participes en las campañas de EmprendUM, son una gran bendición. Vives tantas cosas, conoces tantos lugares y personas, que al final no sólo tú eres de bendición para otros, sino que ellos son una doble bendición para ti.