¡Mañana es el día del niño! Ellos son tan importantes para sus padres, para su familia, para los maestros y además, son los futuros líderes de la sociedad… Por eso es importante velar por su salud y para eso es este artículo.

Hablar de la salud integral de las personas -de cualquier edad- es un tema desafiante, debido a que no se trata solo de “sentirse bien” físicamente, sino que hay diversos factores físicos, mentales y sociales que hay que tomar en cuenta, y que deben evaluarse, antes de decir que una persona está sana. Pero en el caso de los niños, hablar del tema es aún más importante, debido a que ellos dependen totalmente de sus padres o cuidadores para poder tener una salud integral.

La salud de un niño(a) empieza desde el momento de la concepción, a través de los cuidados que tenga la madre durante el embarazo, como evitar la ingesta de alcohol, tabaco y tener una alimentación adecuada. Estos cuidados influyen de manera directa en la salud del nuevo individuo que se está formando y seguirán influyendo durante el resto de su vida. La infancia es la etapa donde se generen más cambios a nivel físico, mental, motriz y emocional, por lo que es de suma importancia que los padres o cuidadores tomen buenas decisiones y jueguen un papel proactivo, junto con el personal de salud, en favor del bienestar de los niños.

Hay tres ejes principales que nos ayudan a analizar la salud de los niños: el crecimiento, el desarrollo y el aprendizaje. El crecimiento, se puede definir como el incremento del tamaño corporal total y de las partes que lo conforman; el desarrollo, se define como un incremento o mejora en la complejidad de las funciones mentales y motrices del individuo con el paso del tiempo; y el aprendizaje, consiste en la integración de las experiencias obtenidas debido al crecimiento y al desarrollo, de tal manera que el niño las use para desenvolverse en su entorno. Para lograr que estos tres ejes tengan un desarrollo óptimo, el niño debe crecer en condiciones de vida favorables tanto físicas, como biológicas, nutricionales y psicosociales. Además, es muy importante que los padres o cuidadores trabajen en equipo con el personal de salud (médicos de primer contacto, médicos pediatras, personal de enfermería y nutriólogos), para que los esfuerzos de todos busquen el mismo objetivo: la salud integral del niño.

El crecimiento se enfoca en tres aspectos: a) el incremento de peso, b) el incremento de la talla y c) el crecimiento del perímetro cefálico. Este último, hace referencia a la medición regular de la cabeza del bebé que está íntimamente relacionado con el neurodesarrollo, debido a que nos indica el crecimiento del cerebro. En cuanto al peso y talla, es sumamente importante el análisis por un profesional de la salud, ya que en la infancia se sientan las bases para una nutrición adecuada.

img

En el caso de nuestro país, México, los diagnósticos de obesidad infantil son muy comunes, principalmente por la falta de educación nutricional de la población. De igual manera, es necesario que se lleven a cabo las citas de seguimiento en las consultas de pediatría, donde el crecimiento es evaluado periódicamente; no existirá otro período de tiempo en la vida del nuevo ser humano en el que crecerá tanto, como en su primer año de vida. Es por eso, que la Asociación Americana de Pediatría sugiere que estas se lleven a acabo a los 7 días, 1 mes, 2, 4 y 6 meses de vida. Posteriormente, deben realizarse cada 2 meses hasta el año de vida, y de 1 a 4 años, debe recibir una consulta cada 4 meses. De los 5 años en adelante (hasta los 19 años), se sugiere una consulta anual.

Si hablamos del desarrollo, se deben analizar las habilidades que el niño va adquiriendo desde el punto de vista motriz y neurológico, estas se adquieren desde que es un recién nacido hasta que llega a la adultez; ejemplo de esto, es la capacidad del bebé para sonreír, balbucear, sentarse, gatear, pararse, caminar, subir escaleras, brincar, correr, etc. Todas estas habilidades tienen un tiempo específico para ir apareciendo, algunos niños las realizan antes y otros ligeramente después; sin embargo, todos deben de realizarlas en un período de tiempo determinado. En estas etapas, se vuelve frecuente la comparación que hacen los padres con niños de edades similares, generándoles estrés, en caso de que su hijo no tenga ciertas habilidades en comparación con otros; pero debemos recordar que cada niño tiene su tiempo y que se debe tener paciencia para ayudarles a desarrollar sus habilidades al máximo. En este punto, también es importante que el médico pueda detectar posibles alteraciones en el desarrollo del niño.

Finalmente, el aprendizaje del niño se puede evaluar con la interacción que tiene con su entorno y las personas que lo rodean. Un ejemplo de esto es la capacidad de socializar con otros niños de su edad, la madurez del lenguaje, la capacidad para aprender a leer o aprender los colores, etc. En este aspecto, los docentes son de gran ayuda, ya que pasan mucho tiempo con los niños en el aula de clase y pueden detectar alteraciones en su aprendizaje y referirlos al médico.

Un último aspecto que es primordial en la salud integral del niño, es la aplicación de las vacunas correspondientes para su edad. Lamentablemente, el niño no puede acudir por su cuenta a recibir sus vacunas, ya que la aplicación de estas comienza desde que son recién nacidos y continúa hasta la adolescencia. Por lo tanto, la responsabilidad directa de la vacunación del infante recae sobre los padres y es una de las principales evidencias de que verdaderamente están al pendiente de la salud de su hijo o hija. Al aplicarles todas sus vacunas, los niños reciben una gran herramienta para prevenir enfermedades que pueden resultar mortales durante la infancia y logran una salud integral que les ayuda a convertirse en adultos funcionales. En los últimos años, han surgido varios movimientos anti vacunas que tienen como base la ignorancia, ya que carecen de fundamento científico. Los padres que no vacunan a su hijo o hija, le están manifestando de forma equivocada su amor, ya que las vacunas son únicamente para su protección. De ahí la importancia de la concientización a la población y de que se sigan realizando las semanas nacionales de vacunación que se llevan a cabo anualmente en nuestro país.

Como podemos ver, la salud del niño comprende diferentes aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de velar por su bienestar integral y, para que todo funcione bien, no se debe descuidar ninguno de ellos.


...Entrada escrita por Josué Torres, egresado de la carrera de Medicina en la UniMontemorelos y quien actualmente se desempeña como médico pediatra.