¿A los niños? ¡Sí, a los niños! ¿Pero qué nos pueden decir? o ¿de qué nos va a ayudar lo que nos digan? Si casi ni están enterados de lo que hacemos en las organizaciones de desarrollo y ayuda humanitaria, no saben de implementación y manejo de proyectos, tampoco saben de una buena gestión de presupuestos, mucho menos sobre aspectos técnicos de agua y saneamiento, o de ejecución de sistemas de monitoría y evaluación. Entonces, ¿qué valor podría tener una conversación con los niños para que nos den su punto de vista para cualquier programa de ayuda humanitaria?

Conversaciones como esta se llevan a cabo en innumerables ocasiones. Las organizaciones no gubernamentales que realizan trabajo social o de ayuda humanitaria y desarrollo nacional o internacional, se han enfrentado en alguna ocasión ante la alternativa de si deberían o no incluir a los niños en decisiones sobre programas y proyectos que mejorarían su condición de vida, por medio de programas de agua y saneamiento, alimentación y nutrición, educación preescolar y básica y otros sectores. Con bastante frecuencia la decisión ha sido: “no, no hay mucho que ellos puedan aportar”. ¡Gran error! Sí hay mucho que pueden aportar, y no solo eso, el trabajo de estas organizaciones sería más fácil si incluyeran los puntos de vista, hasta donde fuera posible, de los que serán directamente afectados por dichos programas.

Tengo el privilegio de haber trabajado durante más de 13 años en organizaciones que implementan proyectos humanitarios y de desarrollo en países muy pobres o en vías de desarrollo. Han sido años de experiencias formidables que me han llevado por diferentes culturas en regiones del mundo a donde nunca habría podido ir de no ser por esta noble y desafiante profesión. He llorado de desesperación al ver a gente sufrir por vivir en un mundo donde el pecado se ha encargado de hacer de la desigualdad el factor más determinante para el sufrimiento. Pero también he reído lleno de satisfacción cuando he sido testigo del proceso de transformación en familias que han decidido adoptar, permanentemente, las enseñanzas sobre higiene, salud, nutrición, que cambiarán sus vidas para siempre.

Las ONG’s, nacionales o internacionales, harían muy bien en incluir en sus grandes discusiones sobre estrategias y programas, las opiniones de aquellos que se verán directamente afectados. Durante 5 años, en un país de África, tuve el gozo de trabajar para una agencia internacional que decidió colocar a los niños como el centro de todo su accionar. Llegamos al punto de hacerlos partícipes de conversaciones a nivel comunitario, distrital, provincial y nacional, sobre nuestras estrategias y programas. Nuestra organización se dispuso a participar en todas las convenciones y foros donde ellos expresarían sus opiniones sobre asuntos que les afectaban. Como resultado de esto, nuestra visión y el éxito de nuestros programas mejoró. ¿La razón? Lo veíamos desde el punto de vista “cliente-proveedor”. Si el dueño de alguna tienda o empresa de servicio quiere vender más, se interesa por lo que sus clientes opinan y quieren, procura estar en contacto con ellos y oír sus comentarios respecto a los bienes o servicios que ofrece. Así, irá modificando su estrategia para vender más. De la misma manera, al considerar la opinión de las familias necesitadas, y por ende a los más pequeños en los hogares, como nuestros clientes, estamos simplemente colocándolos a ellos como lo más importante en todo lo que hacemos y nuestra labor estará enfocada en el bienestar que ellos tanto buscan.

NiñosEl 24 de octubre se celebra el día de las Naciones Unidas. El 20 de noviembre, la misma ONU, lo marca como Día Universal del Niño. Durante el mes de junio se celebraron días tales como Día Mundial de Madres y Padres, Día Internacional de Niños Víctimas Inocentes de Agresión (en realidad no sé porque tuvieron que incluir la palabra “inocentes”, todo niño víctima de agresión ya es inocente), Día Mundial contra el Trabajo Infantil y Día Mundial de los Refugiados, además de otros días muy relevantes. Todos estos tienen que ver con niños y familias, qué gran oportunidad unirnos con la ONU para levantar la voz en favor de ellos. Lo dijo José Luis Perales en una canción que expresa de una forma simple y clara algo que deberíamos hacer más:

“que canten los niños, que alcen la voz, que hagan al mundo escuchar, que unan sus voces y lleguen al sol, en ellos está la verdad, que canten los niños que sufren dolor y aquellos que viven en paz, que canten por esos que no cantarán, porque han apagado su voz”



Autor

Escrito por Edgar Castillo, quien trabajó en UniMontemorelos, ha trabajado en varias ONG´s y actualmente trabaja en las oficinas centrales de ADRA en proyectos del Medio Oriente.