“Aprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo. El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.” -Nelson Mandela

¿Qué es valentía? Si buscas en Google, la primera definición es: Determinación para enfrentarse a situaciones arriesgadas o difíciles. Esto quiere decir que la valentía se evidencia solamente si uno se encuentra en alguna de estas situaciones, pero ¿cómo saber si uno es valiente si todavía no ha pasado por situaciones de esa naturaleza?

Todos conocemos historias bíblicas en donde se evidencia valentía: Abraham al dejar su tierra, José al llegar a Egipto, Moisés ante faraón, Josué al cruzar el Jordán, Gedeón y sus 300, David ante el gigante Goliat y muchos más. ¿Qué tienen todos estos ejemplos en común? Vamos a descubrir algunas características de la valentía, reflexionando un poco en la historia de los 3 hebreos y la estatua de oro.

¿Pueden imaginar la escena? Todo el mundo inclinándose ante la imponente estatua de oro, todos postrados hasta el suelo y, de repente, alguien ve a tres hombres parados -posiblemente en silencio- con su mirada puesta en el suelo, pero parados. Inmediatamente, algunos de los siervos del rey le avisan que “Hay unos hombres judíos, a los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia… estos hombres… no adoran a tus dioses ni adoran la estatua de oro que has levantado.” (Daniel 3:12) ¡Qué escándalo! Eran de la nación conquistada y aún así tenían el atrevimiento de desobedecer órdenes del rey. Si alguna ves hubo una situación difícil y peligrosa, fue esta.

El rey enojado e incrédulo les pregunta: ¿Es cierto? -Tomemos en cuenta que, aunque eran judíos, eran parte de la corte real y gozaban del favor del rey-. El rey entonces les dice que tendrán otra oportunidad, pero más vale que hagan lo que se les ha pedido. La respuesta de los hebreos, llena de determinación, fue: “…No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” (Daniel 3:16–18). ¡Qué manera de responder! A partir de esto, quiero compartirte algunas características que yo encuentro sobre la valentía:

1. Determinación“No es necesario que te respondamos sobre este asunto”. Lo que le dijeron al rey con esta frase fue: Oh rey, no nos equivocamos, no estábamos distraídos. No nos inclinamos a propósito, y no importa cuántas oportunidades nos des, no nos vamos a inclinar.

2. Fe“He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará”. Aquí los hebreos dejaron claro que su destino no dependía del rey. El Dios al que los hebreos sirven, tiene poder para librarlos de todo mal, no tienen duda de eso; pero también dejan en claro que el hecho de que el rey tenga la prerrogativa de echarlos al horno de fuego, no significa que su destino está en manos del mandatario, ya que pueden o no morir en ese horno de fuego y la decisión final de eso la tiene su Dios.

3. Congruencia“Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”. La lealtad de los hebreos a su Dios no estaba condicionada a algún tipo de resultado favorable. La congruencia entre lo que creían y lo que hacían, fue el sustento para poder responder a la situación tan difícil a la que se enfrentarían.

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Cuando reflexionamos en los personajes bíblicos y sus batallas, podemos llegar a minimizar sus actos de valentía, al pensar que ellos actuaron así porque tenían asegurado que Dios los iba a librar de todo mal. Y ahora, nosotros sabemos que la mayoría de veces así fue, pero en esos momentos, ellos no estaban seguros de qué iba a suceder más adelante; simplemente decidieron actuar confiando en Dios y siendo fieles hasta las últimas consecuencias. Esa seguridad de enfrentarse a las situaciones difíciles sólo la puede brindar una vida de comunión, fe y confianza en Dios. Trabajemos cada día en desarrollar esto y Dios nos dará la valentía que necesitamos para enfrentar cada uno de nuestros problemas.

“La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos.”-Ellen G. White, La educación p. 57.

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Entrada escrita por Oscar Castillo, director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la UniMontemorelos