Todos los seres humanos hacemos investigación frecuentemente, aún sin darnos cuenta. Por lo que a continuación, te comparto algunos consejos para que tu búsqueda sea más eficaz.

Desde el siglo IV a.C. trasciende, como un eco milenario, la frase atribuida a Aristóteles que dice: “Todos los hombres desean por naturaleza saber” (1). Esta frase refiere la curiosidad innata en el corazón del hombre y su deseo de conocer los misterios a su alrededor. Esta curiosidad es la que nos hace investigadores… “De hecho, todos los seres humanos hacemos investigación frecuentemente” (2).

En las cosas más simples de la vida requerimos investigar, por ejemplo, para:

  1. Realizar las mejores compras para la casa
  2. Escoger los lugares a dónde ir para tener tiempo de recreación
  3. Seleccionar la mejor ropa para ponerse
  4. Elegir las películas para ver
  5. Comprar un buen auto o una buena casa

Así como en otras cosas que requieren mayor cuidado, como:

  1. Elegir a una pareja para la vida
  2. Hacer un compromiso de vida espiritual con Dios
  3. Escoger una carrera o una profesión
  4. Definir la escuela y los métodos de educación para los hijos
  5. Establecer los hábitos que mejor convengan al desarrollo en salud, finanzas, relaciones, estudio y otros

Los diez puntos anteriores son solo algunos ejemplos de las cosas en las que se requiere investigar en nuestro diario vivir y, en los siguientes tres pasos, te comparto cuál es la importancia de investigar:

  1. Para obtener buenos resultados hay que tomar buenas decisiones. Al final, la vida se puede resumir en los frutos de las decisiones tomadas.
  2. Para tomar buenas decisiones hay que tener buena información (fidedigna, suficiente, actualizada).
  3. Para tener buena información hay que investigar. Los datos importantes no llegan solos y, en el mar de información falsa que está a disposición por todos lados, es preciso investigar bien para llegar a los datos que realmente interesan.

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Si esto es cierto, conviene entonces mencionar algunas ideas que ayuden al lector en el fino arte de investigar para vivir mejor.

  1. Evaluar la información disponible, pues no toda es confiable, veraz, oportuna, o necesaria.
  2. Localizar sitios en internet, blogs, canales, libros, revistas y otros medios que suministren información confiable y a los que puedas acudir con frecuencia.
  3. Recurrir a personas que son maduras, conocedoras y confiables, y que pueden ayudarte en la “investigación” para una toma de decisiones acertada.
  4. Pedir la dirección de Dios, después de todo, “Cualquier ramo de investigación que emprendamos con el sincero propósito de llegar a la verdad, nos pone en contacto con la Inteligencia poderosa e invisible que obra en todas las cosas y por medio de ellas” (3).
  5. Utilizar las “corazonadas” como estímulo para investigar, más bien que para actuar, pues esto puede evitar hacer las cosas por impulso.
  6. Considerar que la vida sigue y hay que tomar decisiones, y no pasarse el tiempo esperando saberlo todo, pues la investigación realmente nunca termina (4).
  7. Recurrir a la Biblia como una fuente autorizada, actual y pertinente para valorar lo investigado, considerar las decisiones a realizar y para guiar las acciones a tomar.

No hay que olvidar que lo que hace grande la vida no es un evento o una sola decisión, sino más bien el conjunto de todas las decisiones y de todo lo que se vive a diario. Esto hace la calidad de vida, el buen vivir, la prosperidad, la felicidad y todo aquello con lo cual el ser humano quiere vivir.

En fin… buena investigación, buenas decisiones para una vida mejor.


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Escrito por el Ptr. Rolando Vega, quien dirige el departamento de Actividades Complementarias en la UniMontemorelos y coordina el Servicio de Voluntarios Adventistas en la misma institución.


Referencias:

(1)https://cristobalignaciocamejolinero.files.wordpress.com/2015/07/episteme-1.pdf

(2)Hernández, Fernández y Baptista. Metodología de la investigación. México, Mc Graw Hill, 2003.

(3)https://m.egwwritings.org/es/book/162.62?hl=investigaci%C3%B3n&ss=eyJ0b3RhbCI6NDk4LCJwYXJhbXMiOnsicXVlcnkiOiJpbnZlc3RpZ2FjacOzbiIsInR5cGUiOiJiYXNpYyIsImxhbmciOiJlcyIsImxpbWl0IjoyMH0sImluZGV4IjoxNX0%3D#70

(4)Salomón, Eclesiastés 1:4